Ghost Mesh combina malla descentralizada, coordinación sin líder y arquitectura de rotación para reducir trazabilidad persistente y sostener servicio en escenarios degradados. El sistema está orientado a continuidad, no a agresión: protege comunicaciones, sensores y operación de campo con enfoque dual-use civil e industrial.
La lógica de red integra priorización contextual de tráfico, reconvergencia rápida y auditoría interna cifrada. Se diseña para operar con pérdida parcial de nodos, enlaces inestables y fallos de infraestructura, manteniendo coherencia funcional desde el borde y sincronización progresiva con nube/gemelos cuando la conectividad lo permite.
El objetivo no es “parecer robusto”, sino ser verificablemente robusto: pruebas de resiliencia, métricas de servicio, observabilidad y evolución por fases. De laboratorio a campo, la plataforma avanza con validación real y gobernanza técnica, priorizando seguridad por diseño, transparencia operativa y utilidad tangible.